Una reserva pensada para una flota que se vende con discreción
Transporte privado de lujo, vendido a través de un flujo de reserva que debía sentirse como un conserje y no como un carrito.
El problema
Una operadora de transporte de lujo no vende un asiento. Vende la certeza de que el auto estará afuera a la hora acordada, conducido por alguien que conoce la ruta. Esa promesa es difícil de sostener dentro de un formulario de reserva, porque todos los formularios de reserva de internet están hechos para vender rápido la opción más barata.
PrymeCab llegó con [the situation prymecab was in before the project]. El problema comercial no era el tráfico: era que la forma de comprar el servicio no se parecía a la forma de prestarlo.
El enfoque
Tratamos la reserva como el producto, no como una página más del sitio. Diseño e ingeniería avanzaron en una sola vía: el flujo se dibujó y se construyó la misma semana, así que cada duda de interacción se resolvió contra algo que ya funcionaba y no contra una imagen de algo que funcionaría.
Tres decisiones le dieron forma:
- Ruta y vehículo antes que precio. El cliente elige lo que realmente está comprando antes de ver una cifra, de modo que el precio llega como el costo de una decisión ya tomada y no como la decisión misma.
- Todos los datos que pediría un conserje, y ninguno más. El formulario es corto porque está acotado a lo que operaciones necesita de verdad.
- Un estado que sobrevive a una llamada. Una reserva a medias se puede retomar, porque en este mercado el comprador suele detenerse a consultar con alguien más.
Una reserva es un problema de comercio disfrazado de problema de agenda. Si el orden de las preguntas está mal, el precio llega antes que el valor.
El resultado
El sitio salió en [n] semanas, desde la primera conversación hasta el tráfico real, con la reserva, la presentación de la flota y la gestión interna de consultas en la primera versión.
[what changed for prymecab after launch].